Llegamos a universo paralelo, quizá era el vértigo que los golpes nos habían provocado, los dos estabamos sobre la lona, viendo estrellas en un techo de hace 100 años, fue cuando me confesó que había tenido un hijo, un hijo que había perdido en una pelea, es como un round pero dura más de tres minutos, sus ojos viajeros quisieron llorar, pensaba darle un abrazo, pero pensé que eso no era de campeones.
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