miércoles, 30 de enero de 2013
A Y. por aparecer y no dejar rastro del pasado
De cada noche armo un tiempo,
si pudieras tratar de definir esta obsesión sería sin duda
una peregrinación nocturna hacia tus cabellos,
hacia tu boca hundida en el sahara,
he mantenido tanto silencio
que si de cada beso que me he callado
pudiera sembrar un árbol o un sueño
el mundo desbordaría por sus oceanos bosques
o luciérnagas con tus ojos,
aún dudas que ése sea mi sueño más recurrente
es que acaso no puede el amor ser luz
y el amado sólo un ser con alas,
sin tanto deslumbramiento,
sin la codicia del hombre
de ser mejor, más alto, más ruidoso,
más feliz que todo el que brilla a su lado.
Es así Y.
tú eres el amor y en cada paso que das te alejas, en cada paso
que doy me alejo,
pero un día la distancia nos unirá,
igual que une el silencio.
Bajé doce kilómetros para perseguir tu rastro,
tus botas anudadas a los tobillos dejaban esa huella entre calada en cada borde del río,
toda la tierra que llevabas bajo los zapatos me conducía a ti
y tú sin saberlo,
bajé corriendo doce kilómetros encharcados,
viendo crecer peces en mi mochila,
de cada gota de humedad un nuevo brote salía
a ese paso al final de mi expedición yo sería un bosque y tú
el abismo después del bosque.
tus botas anudadas a los tobillos dejaban esa huella entre calada en cada borde del río,
toda la tierra que llevabas bajo los zapatos me conducía a ti
y tú sin saberlo,
bajé corriendo doce kilómetros encharcados,
viendo crecer peces en mi mochila,
de cada gota de humedad un nuevo brote salía
a ese paso al final de mi expedición yo sería un bosque y tú
el abismo después del bosque.
Tardamos mucho en conciliar el sueño pero no dejamos de cerrar los ojos,
esperamos a que el cuerpo pesara,
como quince autos encima de nosotros, tres toneladas de caucho sobre cada pierna,
tardamos mucho en soñar pero manteníamos el bostezo,
la calma del que espera adentrarse al otro silencio,
al otro abrazo, a la respiración acompasada
esperamos a que el cuerpo pesara,
como quince autos encima de nosotros, tres toneladas de caucho sobre cada pierna,
tardamos mucho en soñar pero manteníamos el bostezo,
la calma del que espera adentrarse al otro silencio,
al otro abrazo, a la respiración acompasada
viernes, 18 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)