Tardamos mucho en conciliar el sueño pero no dejamos de cerrar los ojos,
esperamos a que el cuerpo pesara,
como quince autos encima de nosotros, tres toneladas de caucho sobre cada pierna,
tardamos mucho en soñar pero manteníamos el bostezo,
la calma del que espera adentrarse al otro silencio,
al otro abrazo, a la respiración acompasada
No hay comentarios:
Publicar un comentario