A Y. por aparecer y no dejar rastro del pasado
De cada noche armo un tiempo,
si pudieras tratar de definir esta obsesión sería sin duda
una peregrinación nocturna hacia tus cabellos,
hacia tu boca hundida en el sahara,
he mantenido tanto silencio
que si de cada beso que me he callado
pudiera sembrar un árbol o un sueño
el mundo desbordaría por sus oceanos bosques
o luciérnagas con tus ojos,
aún dudas que ése sea mi sueño más recurrente
es que acaso no puede el amor ser luz
y el amado sólo un ser con alas,
sin tanto deslumbramiento,
sin la codicia del hombre
de ser mejor, más alto, más ruidoso,
más feliz que todo el que brilla a su lado.
Es así Y.
tú eres el amor y en cada paso que das te alejas, en cada paso
que doy me alejo,
pero un día la distancia nos unirá,
igual que une el silencio.
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