como la ficticia espera del cambio de estación,
uno espera siempre en la puerta y
el clima, sin querer, siempre entra por la ventana.
Susurrar es mirar con otros ojos,
con la calma que da el suspiro,
con la dependencia que crea el silencio.
He aquí una prueba, dos lobos, uno diciéndole al otro: hay tiempos que sólo se entienden en tus ojos,
hay belleza que sólo tiene tu boca.
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