viernes, 30 de noviembre de 2012

Tu padre guardó silencio. Mi padre guardó silencio. Tu madre ausente si hubiera estado ahí también hubiera guardado silencio. Mi madre lloró, sus lágrimas fueron el único sonido que estremeció el cuarto. Tus ojos estaban callados pero de tu boca salían un sin fin de palabras, yo no estaba allí pero me han contado que tus manos impotentes por no tenerme optaron por llorar,  las tiraste al piso al mismo tiempo que tiraste al piso tu cuerpo y tu cabello y tus ojos y te deshiciste de todo tú.

Todos los demás empezaron a hablar, una vela se prendió y después otra y así sucesivamente hasta rodear tu cuerpo y mi cuerpo que se encontraban en un plano que ya no era de los demás sino nuestro, sólo de los dos, ya sin ti y contigo empezamos a caminar por otro lugar que no era la muerte si no el tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario